Intertextualidad

Buenos días Personas, hoy toca hablar de la relación entre diferentes textos: la intertextualidad.

Intertextualidad

Intertextualidad

El lunes os hable de los tres tipos de formatos de prosa que podemos encontrar: el microrrelato, el cuento y la novela.

Si alguno de vosotros ha estado investigando por su cuenta, (cosa que os recomiendo encarecidamente que hagáis, así tendréis más puntos de vista sobre un mismo tema y os podréis formar una mejor opinión personal) tal vez os hayáis topado con una palabreja de complicada pronunciación y difícil comprensión lectora: “intertextualidad”

La intertextualidad no es más que la relación que tienen unos textos determinados entre sí.

El concepto lo acuñó Mijaíl Bajtín, filólogo ruso del siglo XX. Batjín formuló en los años treinta la teoría que concibe la novela un conjunto de ideas de inspiración ajena. Esta teoría se basa en que antes de ser escritor se ha sido lector, y que cada texto y autor que se lee nos va forjando como escritores. Algo así como cuando un orfebre trabaja el metal hasta conseguir una joya.

En la década de los sesenta, Julia Kristeva publicó su artículo “Bajtín, la palabra, el diálogo y la novela” en la que da vida al vocablo “intertextualidad”. Según Kristeva la intertextualidad remplaza a la intersubjetividad ya que el texto no se transmite de escritor a lector sino a través de unas formas literarias que hacen mención a otros textos. A partir de ese momento diversos autores adoptan y modifican el término, catalogando diferentes tipos de intertextualidad.

Por poneros un ejemplo os pongo a
Gérard Gennete, el cual tiene una visión muy acotada y concreta de la intertextualidad, para él solo hay tres tipos: la cita, cuando en un texto aparece una referencia directa, clara y declarada a otro texto, y el plagio, que es la copia literal y no declarada de un texto, y la alusión, que consiste en el texto cuya comprensión nos lleva ver, de manera inequívoca, a que texto hace referencia.

De este modo la cita manda al lector a un texto y autor en concreto, sin que este tenga que estar familiarizado con el autor citado ni con su obra. Sin embargo tanto el plagio como la alusión requieren que el lector reconozco a quien quiere remitirle el autor, y esto solo es posible si el lector conoce los autores y obras mencionados o “copiados”.

Explicado el término voy a introduciros un tipo de intertextualidad muy personal: la auto intertextualidad. La auto intertextualidad o cohesión literaria por tramas consiste en la relación que guardan los textos entre sí por aparecer en ellos personajes y/o lugares creados por el mismo autor y utilizados en otro de sus textos. Por ejemplo: en “El Hobbit” de J.R.R. Tolkien se narran las experiencias de Bilbo Bolsón, junto a Gandalf y un grupo de enanos, en Bolsónrra Media, en “El señor de los anillos” Bilbo y Gandalf vuelven a aparecer, pero esta vez el protagonista es Frodo Bolsón, el cual tiene la misión de destruir el anillo que su tío Bilbo consiguió en sus aventuras anteriores, narradas en “El Hobbit”.

Siguiendo con la auto intertextualidad yo distingo entre dos tipos: la inmediata y la diferida. La inmediata es cuando el autor narra a través de otro personaje algo que ha transcurrido en capítulos anteriores, ejemplo de esto es mi serie de novelas “Gemelos” , de la cual podéis leer fragmentos en este mismo blog. En ella los protagonistas son Sagre y Megrez, los cuales tienen vivencias diferentes, en lugares distintos, pero ambos al mismo tiempo. Las acciones de uno corren el riesgo de afectar al otro, puesto que al ser idénticos a menudo suelen pensar que son la misma persona.

La auto intertextualidad diferida es la que sucede en el caso de “El Hobbit” y “El señor de los anillo” las cuales comparten personajes y localizaciones pero en tiempos distintos.

Un ejemplo propio es el personaje de Arrael, tanto Sagre como Megrez le conocen, pero en momentos y lugares diferentes. Arrael es el co-protagonista de la serie de novelas “Al oeste del mar de las tres crestas”, aún por finalizar, en el cual apareceran los dos protagonistas de “Gemelos” pero vistos desde el punto de vista de Arrael, es decir, como la misma persona.

Nada más que añadir, espero que estéis disfrutando de este viaje de introspección literaria por el que os estoy conduciendo y os sirva para aprender más sobre un arte tan complejo y bonito que a menudo se infravalora por ver solo la superficie, sin saber todo lo que hay detrás.

Sed buenos y sopesad la idea de haceros con un compañero de papel ahora que llega el buen tiempo y apetece salir fuera.

Un saludo.

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