Megrez y Sagre, capítulo 0

Megrez y Sagre

Megrez y Sagre

Megrez y Sagre, Capítulo 0.

 

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El nacimiento de un iridiano es un acontecimiento que siempre crea un gran revuelo, dada la costumbre inmortal de escoger muy bien el momento idóneo para tener descendencia, pero en el caso de un parto de gemelos toda la comunidad se muestra interesada, de manera que desde el mismo momento de la concepción de los gemelos tanto Díadra como Phenatos sintieron el cariño de todos sus familiares y amigos.

Cuando los más allegados usaron sus alones de precognición para ver el porvenir de los gemelos vieron varias cosas que no les gustaron, algunas de ellas les horrorizaron y otras que les sorprendieron, en cualquier caso, y por deseo de los padres, decidieron no revelar nada del futuro de los neonatos.

Todos quisieron estar presentes en el momento del alumbramiento de Díadra, en aquel entonces Caduceus aún no se había construido, por lo que los nacimientos tenían lugar en las casas, Sagre fue el primero en ver la luz del sol, Phenatos cogió a su hijo con su mano derecha, segundos después Megrez asomaba la cabeza, su padre lo cogió con la mano izquierda, los sostuvo en alto delante de su madre y dijo:

 

Mirad a nuestros hijos, tengo el presentimiento de que van a hacer algo importante por nosotros, así como sus hijos y los hijos de estos.

 

Después corto el cordón umbilical de ambos y deposito a Megrez a la derecha de su madre y a Sagre a la izquierda. Tras ver a los recién nacidos los vecinos fueron volviendo a sus casas, dejando solos a familiares y amigos, los ojos de Díadra reflejaban amor y un poco de miedo, sin quererlo, había visto que les deparaba el futuro a los gemelos y decidió no decirle nada a Phenatos, puesto que habían acordado no usar esos alones con sus hijos.

Los familiares y amigos también se marcharon cuando vieron la primera comida de Sagre y Megrez y comprobaron que todo estaba bien, fue cuando se quedaron solos que Phenatos rompió a llorar, su mujer se quedó mirándolo en silencio.

 

Uno de nuestros hijos intentará destruirnos a todos, el otro sabrá que lo único que puede hacer para evitarlo es matarle – dijo Phenatos amargamente

Lo sé, pero no podemos hacer nada, para cuando eso pase nosotros ya nos habremos marchado– contestó Díadra.

 

Entonces Phenatos abrazo a su mujer y a sus hijos sin que las lágrimas dejasen de caer de sus mejillas, Díadra comenzó a cantar una nana, mas destinada hacía su marido que hacía sus ya dormidos hijos.

 

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En el primer aniversario de los gemelos también estuvo presente gran parte de la comunidad Iridiana, todo el pueblo quiso hacerles un regalo, incluso los que no pudieron asistir hicieron que sus presentes llegasen a Megrez y Sagre, lo normal para un iridiano a esa edad es haber aprendido ya a caminar y a hablar, aunque por algún extraño motivo Sagre no había dicho aún ni una palabra, justamente todo lo contrario que su hermano Megrez, que no paraba casi nunca de hablar.

Ni siquiera daba las gracias por los regalos, simplemente se limitaba a asentir antes de desenvolverlos sin prestarles demasiada atención.

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